lunes, 28 de julio de 2014

ANIBAL BARCA (247ª.C.-183 a.C.) PARTE 4ª


       
Publio Cornelio Escipión "Africanus"

 En el 206 a.C. la guerra en Hispania había terminado con la victoria de Roma. Al año siguiente, 205 a.C., es nombrado Cónsul Publio Cornelio Escipión “El Africano” y su fijación es acabar con Aníbal, a buenas o a malas, pero tenía que sacarlo de Italia. El año anterior, al mando del ejército romano, había conquistado Cádiz, el último reducto cartaginés en la península Ibérica, a continuación cruzó el estrecho y se fue a Africa a negociar con los pueblos y tribus que habían sido aliados de Cartago, cuyos jefes eran Masinisa y Sífax, logrando un acuerdo con ellos. Cuando es nombrado Cónsul, ante el Senado de Roma expuso su plan: atacaría a Cartago con lo cual el Senado de Cartago pediría ayuda a Aníbal y este tendría que abandonar Italia con su ejército, o sea: llevar la guerra al corazón de Cartago, al norte de Africa. Los senadores romanos, influidos por Quinto Fabio Máximo, enemigo político de la familia de Cornelio Escipión, desaprueban el proyecto, con ello dejan a Publio sin dinero ni ejército para acometer su empresa, lo mandan a Sicilia a que se haga cargo de las guarniciones de esa provincia. Cualquiera en sus circunstancias hubiera abandonado su proyecto pero Publio no, se puso a reclutar voluntarios en todas las ciudades, su prestigio era mucho y reunió un ejército de mas de 30.000 soldados de infantería y 6.000 de caballería así como las naves de transporte necesarias.

        En el 204 a.C. el ejército romano desembarca en Africa empezando el acoso a los cartagineses. El Senado de Cartago llama a Aníbal y éste en el 203 a.C., tras mas de 14 años en Italia guerreando, desembarca con sus tropas en territorio cartaginés, en Africa, su retorno reforzó la moral del ejército. La batalla decisiva tuvo lugar en Zama, el 19 de Octubre del 202 a.C. Los cartagineses al mando de Aníbal contaban con una infantería superior, unos 32.000 (de los cuales 15.000 eran veteranos de sus campañas en Italia) y los romanos al mando de Publio Cornelio contaban con una caballería mayor y mejor que la cartaginesa. En total, unos 40.000 soldados por bando, estaban bastante igualados. Los cartagineses tenían 80 elefantes de guerra que eran el terror de los soldados romanos. La táctica de Cornelio Escipión era superior a la que venían empleando los ejércitos romanos, sin duda había aprendido de la utilizada por Aníbal en Italia. Este trató de emplear la misma estrategia que utilizó en Cannas, pero su caballería era inferior, la mitad de la que disponían los romanos, por lo que el intento de encerrar al ejército romano fracasó, Cornelio Escipión no se dejó envolver, los cartagineses sufrieron una gran derrota, murieron mas de 25.000 soldados, el ejército romano sufrió unos 2.500 muertos. Fue la primera derrota de Aníbal en batalla campal contra los romanos, la única y la última. A partir de su victoria en Zama, la historia añadió al nombre de Publio Cornelio Escipión el “Africanus” que ya le acompañará para siempre.  
        En el 201 a.C. Roma y Cartago firmaron un tratado de paz, Aníbal decidió dedicarse a la política, ya tenía 46 años, y entró en el partido democrático, el otro gran partido era el de los oligarcas conservadores. Fue elegido “sufete”, el cargo mas alto del Senado Cartaginés, restauró la autoridad y el poder del estado, los oligarcas lo vieron como una amenaza a su estatus y lo acusaron de traicionar a Cartago al no haber tomado Roma cuando tuvo la oportunidad. Como respuesta Aníbal acusó a los oligarcas de no haberle apoyado ni haberle mandado refuerzos en su campaña en Italia, haciéndolos responsables de la derrota de Cartago ante Roma, como consecuencia de ello dijo que el tributo a pagar a Roma todos los años, como consecuencia del tratado de paz, no debía de pagarlo el Estado sino los oligarcas, por lo tanto empezó a legislar e imponerles impuestos extraordinarios. Cartago prosperó, se hacían muchas obras públicas y el comercio se activó, la población volvía a ver el futuro con mas optimismo después de la gran depresión que había ocasionado la derrota en Zama ante Roma. Los oligarcas no se enfrentaron abiertamente al sufete, lo que hicieron en el 196 a.C. fue llamar a los romanos, los cuales al ver la nueva prosperidad que estaba alcanzando Cartago con Aníbal como sufete, exigieron al Senado cartaginés la entrega de Aníbal. A partir de ese momento, y temiendo alguna traición, decidió exiliarse voluntariamente en el año 195 a.C.


Antíoco III El Megas

       Marchó a ofrecerse al rey del Imperio Seléucida, Antíoco III Megas,  ya que éste estaba preparándose para luchar contra Roma, Aníbal fue recibido en Éfeso con honores militares. Pronto se dio cuenta que las fuerzas con que contaba Antíoco eran insuficientes para enfrentarse a un ejército romano, le aconsejó al rey equipar un ejército y una flota en condiciones para luchar contra los romanos y él se ofreció a mandarla, pero los celos, envidias y temores de los cortesanos y consejeros que rodeaban a Antíoco, propiciaron que el soberano no le confiara un puesto importante en el ejército. Al parecer ejerció como consejero político del rey durante el tiempo que permaneció con el, no como general, tampoco parece que Antíoco siguiera los consejos de Aníbal ya que, cuatro años después, lo pagaría muy caro al ser derrotado por Roma en las Termópilas (191 a.C)(no confundir con la batalla del mismo nombre en el año 480 a.C. de la Segunda Guerra Médica entre los 300 soldados de Esparta con su rey Leónidas Iº al frente, contra el ejército del Imperio Persa mandado por su emperador Jerjes Iº) y en la Batalla de Magnesia (190 a.C), precisamente por el cónsul Lucio Cornelio Escipión “Asiático” ayudado por su hermano “El Africano”, lo que le costó entregar a Roma parte importante de su imperio y pagar un tributo anual cuantioso.

Continúa en la Parte 5ª...

martes, 23 de abril de 2013

ANIBAL BARCA (247ª.C.-183 a.C.) PARTE 3ª

A principios del año siguiente, el senado de Roma nombró Cónsules a Cayo Terencio Varrón y a Lucio Emilio Paulo, estos movilizaron un ejército de 100.000 hombres, el mas numeroso de la historia de Roma, nunca se habían empleado ocho legiones completas, mas miles de tropas auxiliares en una sola batalla, al mando: los dos cónsules de ese año mas dos excónsules, dos legiones por cónsul, lo que marcaba la tradición, estaban decididos a luchar y derrotar a Aníbal. En la primavera (216 a.C.) se produjo el enfrentamiento en la Batalla de Cannas, Aníbal decidió atacar el importante depósito de suministros de Cannas, quería privar al ejército romano de su principal fuente de víveres, interponiéndose en el camino. La batalla se libró el 2 de Agosto del 216 a.C. y está considerada como una táctica magistral de Aníbal, hoy en día todavía se estudia en las mejores academias militares de todo el mundo, las fuerzas cartaginesas eran de unos 50.000 soldados, la mitad de las de Roma. La victoria de Aníbal fue total, aniquiló totalmente al ejército romano causándole entre 50 y 70 mil muertos y mas de 10 mil prisioneros, los cartagineses perdieron unos siete u ocho mil soldados, está considerada la derrota mas desastrosa de todo el Imperio Romano y la mas sangrienta en un solo día. Entre los muertos estaba el Cónsul Lucio Emilio Paulo y dos excónsules, 2 cuestores, 40 tribunos militares, y 80 senadores romanos. Aníbal primero organizó una ceremonia rindiéndose honores a los restos del Cónsul Emilio Paulo, a continuación se puso en sus dedos el segundo anillo consular.
         Otra vez tuvo en sus manos dirigirse a Roma y tomarla, prácticamente no hubiera encontrado oposición en el camino, hubiera sido un auténtico paseo militar, pero Aníbal decidió no hacerlo, su gran general de la caballería Maharbal le  dijo: “Los dioses no han concedido al mismo hombre todos sus dones: sabes vencer Aníbal, pero no sabes aprovecharte de la victoria”. Seguramente buscaba el abandono de todos los pueblos aliados de Roma que veían que el Imperio no les podía defender, así como la descomposición política interna de los ciudadanos romanos. La gran victoria cartaginesa hizo que muchos pueblos de Italia se unieran a la causa de Aníbal, además, el modelo de alianzas de Aníbal era menos vinculante que el modelo romano, permitía a los diferentes pueblos mantener muchos derechos, sobretodo a nivel económico, en este aspecto copiaba la estrategia que utilizó el gran Alejandro Magno, era el clásico modelo griego, menos opresivo que el romano. Después de Cannas, los romanos ya no volvieron a enfrentarse directamente en batalla campal a Aníbal en territorio italiano. Volvieron a la “estrategia Fabiana”, intentando cortar los suministros al ejército cartaginés pero evitando enfrentarse al mismo. Aníbal se estableció primero en Cápua, la segunda ciudad mas importante de Italia después de Roma. En el 214 a.C. se estableció también en Sicilia. A pesar de reclamar refuerzos y suministros al senado de Cartago en varias ocasiones, nunca le fueron enviados.
             Roma estaba atacando con mucha mas intensidad en Hispania a los cartagineses y no disponía de recursos para ayudar a Aníbal. Los procónsules romanos Publio y Cneo Cornelio Escipión, padre y tío de Publio Cornelio Escipión “El Africano”(236-183 a.C.), estaban contraatacando en Hispania y retomando Sagunto en el 212 a.C., ambos murieron en Hispania, en el mismo año, 211 a.C., a manos de Asdrúbal (el hermano de Aníbal). Al año siguiente (210 a.C) fueron reemplazados por el mismo Cornelio Escipión “El Africano” como legado y general del ejército romano en Hispania, lo había pedido al Senado para poder vengar la muerte de su padre y su tío. El fue el único capaz de vencer a Aníbal, mas adelante lo veremos, su intervención en Hispania fue crucial para Roma, en el 209 a.C, en una acción decidida y valiente reconquistó Cartago Nova, sorprendiendo a Asdrúbal Barca, marchó con sus dos legiones durante siete días desde Tarragona a Cartagena sitiándola y rindiéndola. En el 208 a.C. derrota al ejército cartaginés de Asdrúbal en la batalla de Baecula en Hispania, ya su reconquista de Hispania era imparable al tiempo que su prestigio militar crecía. Gracias a Escipión “El Africano” Hispania fue romanizada durante varios siglos, quedando definitivamente como provincia romana. Pero volvamos a Aníbal en Italia.
            En el año 210 a.C volvió a infligir una severa derrota a las legiones del procónsul Cneo Fulvio Centumalo que estaba intentando reconquistar la Apulia.
            En el año 208 a.C. Roma había nombrado cónsul, por quinta vez, a Marco Claudio Marcelo que en años anteriores había derrotado a los cartagineses, siempre en pequeñas batallas, y que había asediado y conquistado Siracusa, el sitio fue muy cruento, era una ciudad aliada de Cartago, el ingeniero jefe de su defensa era Arquímedes y sus máquinas de guerra, utilizadas en la defensa, ocasionaron muchas pérdidas a los romanos, logrando que les costase muchos meses y la compra de algunos traidores, para poder al fin tomar Siracusa. Arquímedes murió a manos de soldados romanos cuando éstos saquearon la ciudad cruelmente. Aníbal le tenía muchas ganas a Marcelo, lo consideraba un enemigo peligroso, acampó su ejército cerca de donde se encontraba el ejército romano, sólo los separaban unas colinas boscosas, como era de esperar, el propio Cónsul Marcelo y su lugarteniente Tito Quincio Crispino con un pequeño escuadrón de caballería se adentraron en esas colinas para espiar y controlar al ejército cartaginés, no tuvo en cuenta la sagacidad e inteligencia de Aníbal: la emboscada fue mortal, Marcelo fue atravesado por una lanza muriendo en el acto, Crispino muy malherido, junto con unos pocos soldados romanos lograron escapar de la matanza, el ejército romano sin sus dos mandos máximos se retiró de inmediato. Se le rindieron honores al cadáver del Cónsul Marcelo y después Aníbal mandó las cenizas junto con una carta de condolencia a su familia en Roma. Ya tenía Aníbal en sus dedos el tercer anillo consular.
         
En el 207 a.C, Aníbal se retiró a Apulia, a la espera de su hermano Asdrúbal, que venía desde Hispania, por tierra, con lo que quedaba del ejército cartaginés después de perder en la batalla de Baecula contra Escipión “El Africano”, pensaba que por fin iba a recibir refuerzos. Pero no fue así, Asdrúbal cayó muerto antes de poder unir sus fuerzas a las de Aníbal. El Cónsul Cayo Claudio Nerón tenía muy vigilado a Aníbal y cuando recibió noticias de que Asdrúbal había entrado en Italia con su ejército, en una gran maniobra estratégica, unió sus fuerzas a las del otro cónsul Marco Livio Salinator, y aniquilaron a las tropas de Asdrúbal dándole muerte en la Batalla de Metauro. Los romanos lanzaron la cabeza seccionada de Asdrúbal al campamento cartaginés de Aníbal, esto marcó el final de sus éxitos en Italia. En 206 a.C se retiró con su ejército a Bruttium donde permaneció acantonado los años que siguieron, el ejército romano siguió sin presentarle batalla campal, no había nadie que se atreviese.
Asdrúbal Barca

lunes, 25 de febrero de 2013

ANIBAL BARCA (247ª.C.-183 a.C.) PARTE 2ª


En la primavera del 217 a.C, los nuevos cónsules, Cneo Servilio Gémino y Cayo Flaminio Nepote, pensando que Aníbal seguiría avanzando hacia Roma situaron a sus ejércitos bloqueando las rutas este y oeste que conducían a Roma. La otra ruta para acceder a Roma era atravesando la desembocadura del río Arno, ese itinerario atravesaba una gran marisma que en esa época del año estaba con mucha agua por lo que no parecía posible que un gran ejército pudiera atravesarla, pero Aníbal veía que era la ruta mas segura y mas rápida hacia el centro de Italia, era la mas complicada, pero la mas segura, y eso lo decidió a tomarla. Tardaron cuatro días y tres noches de marcha muy penosa y dura, en esa travesía Aníbal perdió un ojo a causa de una infección, quedó tuerto para siempre. Atravesaron el río Arno, que los romanos preveían invadeable, todo ello sin oposición alguna, apareciendo con todo su ejército a las espaldas de las tropas romanas mandadas por Flaminio. Ya en Etruria, Aníbal decidió atraer al ejército de Flaminio, que era el mas importante de los dos, devastando todo el territorio que se suponía debía defender y proteger Cayo Flaminio, éste permaneció acuartelado en Arretium, incapaz de mover un dedo. Ya que Flaminio no le presentaba batalla, Aníbal decidió marchar con fuerza sobre uno de los flancos del ejército romano, bloqueando su retirada hacia Roma, obligando a Flaminio y su ejército a marchar hacia las colinas de Etruria, allí, en uno de los desfiladeros de la ribera del Lago Trasimeno el 21 de Junio del 217 a.C. Aníbal sorprendió al ejército romano desarrollándose la Batalla del Lago Trasimeno, la emboscada fue terrible, el ejército romano sufrió mas de 15.000 muertos y 10.000 prisioneros, el Cónsul Cayo Flaminio murió en la batalla, cuando le llevaron a Aníbal el anillo del Cónsul mandó que le trajeran su cadáver, quería que se le rindiesen los honores debidos en estos casos con arreglo a la tradición griega, sus soldados lo buscaron pero no lo encontraron. Los soldados vencedores lo primero que hacían, costumbre de la época, era desvalijar al enemigo muerto, prácticamente los dejaban desnudos. Su anillo de Cónsul de Roma fue el primero que se puso en sus dedos Aníbal. El anillo consular representaba el mando militar supremo que concedía el Senado de Roma, habitualmente se nombraba un cónsul y la duración de su mandato era de un año, pero si las tropas eran muy numerosas se nombraban dos cónsules. Matar a un cónsul y arrebatarle el anillo era la afrenta mayor al Senado de Roma, por el contrario, era el mayor honor que obtenía el general vencedor. Ahí no terminó la derrota de Roma, el otro Cónsul, Servilio Gémino, había mandado a toda su caballería por la Vía Flaminia (este nombre se le puso posteriormente a esa Vía en homenaje al Consul muerto) en ayuda y auxilio del ejército de Cayo Flaminio, allí le salió al encuentro la caballería de Aníbal al mando de su general Maharbal, en el terreno elegido previamente por Maharbal, se produjo el choque que terminó con la derrota total de la caballería romana. Cuando la noticia llegó a Roma el miedo se apoderó del Senado romano, no disponía de ningún ejército capaz de frenar el acceso de Aníbal y sus tropas hacia Roma, por lo cual en vez de nombrar uno o dos cónsules, como siempre habían hecho, nombró a Quinto Fabio Máximo como Dictador, con la esperanza de que pudiera salvar a Roma de las manos de Aníbal.
Los historiadores no se ponen de acuerdo en porqué Aníbal no atacó la ciudad de Roma, unos dicen que no llevaba máquinas y torres para el asedio de una ciudad tan grande, otros opinan que lo que Aníbal buscaba era la rendición de Roma debilitándola, primero a base de ganarse para su causa a los aliados que eran de Roma y, como segundo paso, derrotando una y otra vez a los ejércitos romanos que se le enfrentaban, al final, Roma se rendiría.
Fabio Máximo optó por emplear otra estrategia, que pasó a la Historia como “Estrategia Fabiana”, que consistió en rechazar una batalla frontal con Aníbal, mientras iba disponiendo a varios ejércitos a su alrededor con la finalidad de ir desgastando y limitando los movimientos del ejército de Aníbal.

Quinto Fabio Máximo "Cunctator" "El que retrasa"

El ejército cartaginés devastó la Apulia, el Samnio y la Campania, con ello Aníbal buscaba provocar y presionar al dictador para que se decidiera a presentarle batalla, Fabio continuó siguiendo al ejército cartaginés pero sin acercársele. Esta estrategia fue muy impopular entre los romanos que la consideraban cobarde. En la Campania devastada por Aníbal, en uno de sus grandes valles- Ager Falernus- se produjo un hecho que demuestra el gran ingenio militar de Aníbal: seguramente traicionado por dos de sus guías locales contratados unos días antes, el ejército cartaginés, de mas de 50.000 soldados, se vio conducido al centro de un gran valle, Aníbal se sabe acorralado cuando sus patrullas de reconocimiento le han comunicado que las posibles salidas del valle, así como las colinas que lo rodean, están tomadas por los romanos, las laderas son de bosque bajo, está anocheciendo y tiene que tomar una decisión ya, so pena de verse, a la mañana siguiente, en una emboscada general y mortal, sus patrullas de reconocimiento que ha mandado a inspeccionar el paso por el que han entrado al valle esa misma mañana, vuelven diciéndole que el paso a sus espaldas ya está tomado también por los romanos, el temor es evidente en todo el ejército cartaginés, parece que su suerte ya está echada. Esa misma noche los romanos, apostados en las colinas que rodean el valle, ven con asombro que varias columnas de antorchas están remontando las laderas a través del bosque bajo, en muchos puntos, intuyen que los cartagineses quieren escapar de la emboscada remontando las laderas por grupos o regimientos, se movilizan y se preparan esperando a los cartagineses sobre las colinas, las posibles salidas ya las tienen tomadas desde el día anterior. Cuando amanece, y para su asombro, descubren que los que suben las laderas con antorchas no son soldados cartagineses, son bueyes, vacas, corderos y cabras con antorchas ardiendo atadas a sus cuernos y cabezas, y que el ejército cartaginés ya no ocupa el valle, ¡¡ha desaparecido!! ¡¡se ha esfumado!!. La estrategia de Aníbal fue muy ingeniosa: cogió a todo el ganado que acompañaba a su ejército, varios miles de cabezas, sobre las que ataron antorchas, distribuyeron en varios grupos, en cada grupo unos pastores que prendieron con fuego las antorchas y azuzaron al ganado colinas arriba, mientras tanto, lo mejor de su ejército, con la caballería pesada y lo mejor de su infantería al frente, en plena noche, precedida por la estampida de los mejores bueyes, asustados por las antorchas de fuego atadas a su cornamenta, se abrieron paso por donde habían accedido al valle la mañana anterior, ante el asombro y el desconcierto de los soldados romanos que custodiaban dicho paso, escapando todo el ejército cartaginés, indemne, de la terrible emboscada que habían preparado los romanos. Sencillamente genial. Fabio Máximo perdió una gran ocasión para vencer a Aníbal y también perdió la confianza depositada en el por el Senado romano, a base solamente de perseguir al
ejército cartaginés no veían el momento de acabar con la pesadilla de Aníbal. Ese invierno Aníbal y su ejército lo pasaron acuartelados en las llanuras de Apulia.

Continúa en la Parte 3ª...

martes, 29 de enero de 2013

ANIBAL BARCA (247 a.C.-183 a.C.) PARTE 1ª


En este capítulo voy a contaros las hazañas de Aníbal, para mí el segundo mejor general de toda la Historia (el primero sin discusión fue Alejandro Magno), cuya vida se cruza con la de Publio Cornelio Escipión (el Africano) que fue el único que lo pudo derrotar (en la batalla de Zama). Aníbal puso en jaque al Imperio Romano, es el enemigo mas grande y peligroso al que se enfrentó Roma en toda su historia, el que mas daño le ocasionó. Os voy ha hacer una comparación que os resultará imposible e inimaginable, y hasta absurda, pero que es válida para haceros una idea del personaje: Imaginaros que un general mejicano montase un ejército y decidiera invadir Estados Unidos, que entrase en USA y derrotara a los norteamericanos varias veces en su territorio, llegase a Washington pero decide no entrar a destruirla, dedicándose durante casi 15 años a pasearse por USA y derrotándolos tantas veces como éstos se decidían a atacarle. Sería asombroso ¿no? Pues eso hizo Aníbal con todo un Imperio Romano. Vamos allá.
Aníbal fue el actor principal de la Segunda Guerra Púnica, entre Roma y Cartago, nació en el año 247 antes de Cristo, en Cartago (lo que hoy es el norte de Túnez), era el hijo mayor del general cartaginés Amílcar Barca, su madre era hispana. Su padre le puso un maestro espartano que le enseñó griego, la historia de Grecia y el arte de la guerra. No era ningún bárbaro, fue educado al modo helenístico, en el noroeste de Africa los pueblos eran de cultura griega. Cuando el nace tan solo hace 76 años que ha muerto Alejandro Magno que había conquistado todo el noroeste de Africa. Hay que tener en cuenta que toda la historia de Aníbal y de sus guerras con Roma nos ha llegado gracias a historiadores romanos (Tito Livio, Cicerón, Polibio, Apiano, etc), o sea, sus enemigos. Dice la historia que su padre Amílcar le hizo jurar que nunca pactaría con Roma y que lucharía siempre a hierro y fuego contra ella. Muerto su padre tomó el mando del ejército cartaginés en Hispania su cuñado Asdrúbal (el Bello) que continuó con la formación de Aníbal, cuando este tenía 18 años le encomendó el mando de la caballería cartaginesa, desde ese primer momento se revela su capacidad como líder entre sus soldados, su resistencia, sus estrategias y el temple en el campo de batalla contra los pueblos íberos de la Península Ibérica. Asdrúbal firmó un tratado con Roma (226 a.C) por el cual se dividían la Península Ibérica en dos zonas, al norte del río Ebro para Roma y al sur del mismo para Cartago. El Ebro era la frontera, Cartago no se extendería al norte del río y de la misma forma Roma no lo haría hacia el sur. En el 221 a.C. Asdrúbal fundó la actual Cartagena en lo que hoy es la provincia de Murcia (Cartago Nova), este mismo año Asdrúbal es asesinado por un esclavo galo. Aníbal es nombrado comandante en jefe del ejército cartaginés con tan sólo 25 años. A continuación se dedica a consolidar el poder cartaginés al sur del Ebro. Roma teme el poder creciente de los cartagineses en Hispania por lo que firma una alianza con la ciudad de Sagunto, declarándola un protectorado romano, muy al sur del río Ebro. Roma subestimó a Aníbal y al ejército cartaginés, se creía muy fuerte y para nada pensaba lo que iba a venírsele encima. Aníbal entendió esa alianza un incumplimiento del tratado firmado por Asdrúbal, en el 226 a.C., entre Cartago y Roma, por lo que decidió asediar Sagunto y pedir su rendición a Cartago. Se inicia la Segunda Guerra Púnica. Roma manda embajadores a Cartago y alega que en ese mismo tratado los cartagineses firmaron que no podían atacar a un aliado de Roma. El gobierno de Cartago rechazó las alegaciones de Roma y le declaró la guerra. Sagunto resistió ocho meses el asedio pero acabó siendo conquistada y destruida por Aníbal, en el transcurso del asedio Aníbal fue herido en una pierna por una lanza arrojada desde las murallas de Sagunto.


Roma decidió atacar en dos frentes, uno en el norte de Africa, directamente hacia Cartago, y otro frente en Hispania. Aníbal disponía de espías dentro de los dominios de Roma que siempre le mantuvieron perfectamente informado, su red de espías fue siempre una de sus mejores armas, en apariencia eran comerciantes, allí donde había una legión romana habían espías, en la misma ciudad de Roma tenía a varios. Aníbal trastocó todos los planes de Roma con una estrategia inverosímil, increíble: atacaría al mismo corazón de Roma, atravesaría los Pirineos, la Galia y los Alpes y llevaría la guerra a Italia. Mandó varios contingentes de íberos al norte de Africa para ayudar a la defensa de Cartago, dejó varios regimientos en Hispania al mando de su hermano Asdrúbal. El se puso al frente de las mejores tropas cartaginesas atravesando los Pirineos, fue reclutando tropas a lo largo de su trayecto, contrató a celtas y a galos como mercenarios ya que querían combatir a los romanos porque los consideraban sus enemigos conquistadores, y a Aníbal y su ejército los que los iban a liberar de la opresión de Roma. Esta fue siempre la visión estratégica que Aníbal utilizaba para levantar a muchas tribus y pueblos en apoyo suyo contra Roma. Siempre mandaba representantes suyos, por delante de él, para negociar y trabar alianzas a lo largo de su trayecto. Cuando se enfrentó para atravesar los Alpes (octubre del año 218 a.C.) contaba con un ejército de unos 40.000 infantes y unos 8.000 jinetes y 37 elefantes de guerra. Al parecer los historiadores ya están de acuerdo en que Aníbal y su ejército cruzaron los Alpes por el puerto de Clapier, alcanzando la región de Turín, ya en Italia, perdió mas de 5.000 hombres en el cruce de los Alpes.



La primera batalla de cierta importancia fue la de Ticino, o Tesino, en la que se enfrentó al ejército romano al mando del Cónsul Publio Cornelio Escipión (padre del Africano, del mismo nombre), la derrota del ejército romano fue rápida y resultó herido el mismo Cónsul Cornelio Escipión, al que salvo de morir en la batalla su propio hijo Publio, el futuro “Africanus”, que participó con 18 años al mando de un regimiento de caballería romana. El ejército romano se desbandó y se dirigió hacia Plaisance, a la espera de la llegada del Cónsul Tiberio Sempronio Longo que venía desde Sicilia con sus tropas, que tenía preparadas para combatir contra los cartagineses en el norte de Africa, pero el Senado de Roma le cambió los planes, mandándole que acudiera, con la mayor urgencia, al norte de Italia a luchar contra Aníbal. El prestigio de Aníbal se vio muy fortalecido, logrando reclutar mas de 10.000 soldados entre lombardos, galos y ligures.
En Plaisance se encontraron los dos ejércitos romanos. En diciembre del 218 a.C., se desarrolló la Batalla de Trebia, Anibal planificó diversas escaramuzas, que realizó con la ayuda de su hermano Magón, arrastrando al ejército romano a una emboscada junto al rio Trebia, el ejército romano lo mandaba el Cónsul Tiberio Sempronio (Publio Cornelio, todavía convaleciente de sus heridas en Ticino, no participó). La derrota de los romanos fue total, unas 30.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, los cartagineses sufrieron entre 4 y 5 mil bajas.

Continúa en la Parte 2ª...

domingo, 17 de junio de 2012

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA- PARTE 3-EPÍLOGO:


Fernando II “El Católico”, el 23 de Marzo de 1513 fue proclamado por las Cortes de Navarra, rey también de Navarra. Desde esas fechas podéis ver en todos los escudos de España, también el actual, que está formado por el león (Reino de León), el castillo (Reino de Castilla), la bandera cuatribarrada de rojo sobre amarillo (Reino de Aragón) y las “cadenas” (Reino de Navarra), también figura “la granada” como recuerdo del último reino nazarí-musulmán que él mismo conquistó dando fin a la Reconquista, en 1492. En las Navas de Tolosa se inició el sueño de una sola España, desde entonces todos los pasos seguidos por todos los reyes hispanos fueron alianzas mediante matrimonios buscando la unificación total, alcanzada por fin en 1513 por Fernando “El Católico”. Esta es la historia “real” de cómo hemos llegado a ser una sola nación llamada España.
      Esta batalla debería enseñarse en todas las escuelas de España y no se hace, la clase política que nos gobierna los últimos cuarenta años se ha dedicado a ocupar todos los estamentos sociales con el único fin de ostentar todo el poder para su “clase” y han dejado a los españoles en la ignorancia histórica mas absoluta, los ciudadanos estamos en manos de políticos interesados solo en aumentar su poder económico y social, de los ciudadanos solo les interesa el voto y los impuestos. Algunos de estos políticos actuales hasta se han inventado una historia que no ha existido y con la incultura se arrastra a centenares de miles de españoles que dicen no ser españoles, que se declaran nacionalistas catalanes, vascos, gallegos y últimamente hasta los hay andaluces. Y no son nacionalismos integradores no, se inculca el nacionalismo centrífugo, desintegrador, económico, y, en las vascongadas  hasta existe el nacionalismo étnico. Todo esto se hubiera evitado simplemente enseñando, desde la infancia, la historia real de España, la que figura en las enciclopedias serias y rigurosas de España, Francia, Inglaterra etc. No quiero ser agorero pero los pueblos que no conocen su historia, se dice, están obligados a repetirla, y esto en el caso se España es muy peligroso, a lo largo de toda nuestra historia, hasta el año 1939, nos hemos estado matando a mansalva, leoneses contra castellanos, castellanos contra aragoneses, asturianos contra navarros, navarros contra castellanos, etc etc, hasta 1939 españoles contra españoles, también lo hacían en otros países como Gran Bretaña, Alemania, Italia, Francia etc, pero al parecer en estos otros países sí aprendieron de su historia y hace mas de cien años que ya no se matan. Tampoco veras que un galés queme la Union Jack (la bandera inglesa) o quemen la foto de su reina o silben al oír el “Dios salve a la reina”, ni verás nunca que un bretón queme la bandera francesa o silbe a “La Marsellesa”, tampoco verás nunca que un bávaro silbe el himno alemán o queme su bandera, el mismo respeto que profesan los milaneses o los toscanos al himno italiano y a su bandera. Y en España ¿qué han hecho nuestros políticos en los últimos cien años?, dividirnos y convertirnos en analfabetos históricos, y con el único interés de convertirse en pequeños caudillos de sus regiones, arrastrando a su gente a  unificarse en una identidad falsa de nación, todo ello acrecentado mediante sentimientos antiespañoles, adoptando siempre el papel de víctimas de España. Es bochornoso, da vergüenza ajena, es como ver a un hijo que desprecia a su madre delante de todo el mundo. ¿Qué van a pensar alemanes, ingleses, franceses e italianos de nosotros? De verdad que da vergüenza, y nadie hace nada. En los años treinta del siglo pasado, el comportamiento miserable de una parte de la clase política de la Segunda República, propició, con sus desmanes, la llegada de cuarenta años de dura e injusta dictadura, espero, utópicamente, que los actuales políticos se den cuenta a tiempo y se evite la balcanización de España, de no ser así, me da pena pensar en el futuro de mis nietos e hijos. En los últimos setenta años, en Europa, las únicas guerras que se han producido han sido por los nacionalismos, en Irlanda del Norte y en los Balcanes, la antigua Yugoslavia. Y ¡¡atención todos!!: nadie en Europa asistió a Croacia, a Bosnia o a Albania mientras se desarrollaba una guerra de nacionalismos étnicos, con matanzas inhumanas, ¡¡ninguna nación europea movió un solo dedo!!, tuvieron que venir los norteamericanos, con la mala prensa que tienen entre las izquierdas españolas, a terminar con la guerra y las masacres.
          Por lo tanto y como final de esta historia, pido a todos que lean la historia real de lo ocurrido, que lean varias fuentes, varios autores, para así conocer mejor la realidad de lo ocurrido, conocer mejor quienes somos y como hemos llegado hasta el aquí y el ahora. Hoy somos quienes somos y estamos aquí en este sitio y lugar, gracias al sacrificio de muchas vidas y haciendas. Pensad en ello. Deseo que esos sacrificios no fueran en vano.
          Si esta historia de la Batalla de las Navas de Tolosa, que tiene España entre otras muchas, también espectaculares, la tuviera Estados Unidos, Inglaterra, Francia o Alemania ¿cuántas películas se hubieran hecho? ¿cuántas obras se hubieran escrito? Y ¿qué hacen los artistas españoles y sus cineastas? Da un poco de pena, por lo visto no es un tema “políticamente correcto”, ahora lo que toca es engañar, deshacer, dividir y separar. Después no nos lamentemos, no lo achaquemos a la historia negra que nos persigue, la historia la tenemos, espectacular, muy buena y envidiable para todos los extranjeros, lo que tenemos que hacer es conocerla, sentirnos orgullosos de ella y difundirla a los cuatro vientos, ello hará que seamos mucho mejor considerados por el resto de naciones. En historia antigua solo nos superan Grecia e Italia con su Imperio Romano, en la Edad Media ningún país europeo nos supera con nuestra Reconquista, en la Edad Moderna igualmente nadie supera a España con la conquista del Nuevo Mundo. Hay que estar orgullosos de ser españoles, en América desde luego matamos a demasiados indígenas pero nos mezclamos con ellos y creamos culturas hermanas, naciones hermanas que ahí están, los ingleses y franceses acabaron y masacraron a todos los pueblos nativos, luego ellos mismos, franceses e ingleses, renegaron de sus naciones y sus reyes legítimos y ahí están Canadá y Estados Unidos, históricamente bastante miserables, lo llamaron guerra de independencia, independencia ¿de quien?, de ellos mismos, eran ingleses y franceses de pura cepa, vale, llevaban dos y tres generaciones allí, en América, pero no se mezclaron, no se expandieron, no crearon nuevas culturas, habían acabado con todos los nativos y ahora se rebelaban, traicionaban a “su madre” para quedarse ellos con “todo el pastel”, no querían saber nada de Inglaterra ni de Francia. ¿Veis la diferencia?. Repito, debemos sentirnos orgullosos, desde luego mucho mas que Inglaterra y Francia.
      Bueno, dejemos aquí la historia de las Navas de Tolosa y el inicio de España. Os emplazo para una futura historia en la que os contaré el final de Pedro II de Aragón y su muerte, en el año 1213, al año siguiente de las Navas de Tolosa, a manos de caballeros franceses al mando de Simón de Monfort en su campaña contra albigenses y cátaros del reino de Aragón, que su rey Pedro IIº intentó defender en Occitania, allende de los pirineos, en la batalla de Muret. No tengo claro como pudieron, unos caballeros franceses, a sangre fría,  después de apresarlo y que el mismo rey les dijera quien era, acabar y matar a Pedro II “El Católico” rey cristiano de Aragón, ¿cumplían órdenes de Simón de Monfort? ¿No seria que Simón de Monfort cumplia órdenes del propio Papa Inocencio III? Qué tornadiza se vuelve la historia…… ¿no serian los mismos caballeros que abandonaron a las fuerzas cristianas en Calatrava la Vieja? Y ¿actuaron de motu propio? ¿Tan dolidos quedaron contra Alfonso VIII y Pedro II en Calatrava?. Como veis, los cristianos seguimos matándonos entre nosotros muchos años, pero eso es otra historia que os contaré en un próximo capítulo, aunque debo de reconocer que me retrae bastante, explicarlo bien es complejo y: “con la iglesia hemos topado, querido Sancho”, bueno, con la iglesia y sus peores historias funestas, la “caza” de cátaros y albigenses no es una historia de la que se pueda sentir orgullosa la Iglesia Católica y los católicos de hoy día. Pero ya veremos, igual al final me atrevo, a pesar del riesgo de herir sentimientos pusilánimes. La persecución a los “perfectos” y, la imagen de acabar ellos mismos arrojándose a las hogueras en Montségur, me conmueve. Pero eso es otra historia.

miércoles, 13 de junio de 2012

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA- PARTE 2- LA BATALLA:


         El ejército musulmán tenía una fuerza de combate superior a 120.000 hombres, en primera línea y a mitad de la colina estaba la infantería ligera marroquí todos voluntarios del Alto Atlas, era la que recibiría el primer choque. En segunda línea estaba el grueso del ejército almohade, voluntarios de infantería de Al Andalus, que ese día estaban un poco recelosos con su califa ya que la víspera, se había ejecutado a Ibn Cadis, andalusí, que era el jefe de la guarnición musulmana de la fortaleza de Salvatierra, al que los cristianos dejaron marchar a cambio de rendir la plaza unos días antes, fue degollado por orden del califa. Detrás de los andalusíes estaba el propio ejército almohade compuesto de veteranos procedentes de todos los rincones del Islam venidos a la llamada del califa para la Guerra Santa, a ambos flancos de este ejercito estaba la caballería pesada africana, tras ellos estaba la caballería ligera de arqueros turcos, los “Agzaz”, eran mercenarios de élite. La tercera línea estaba formada por los “imesebelen”, la Guardia Negra del califa, compuesta por 10.000 soldados fanáticos procedentes del Senegal, dispuestos a morir por el Islam y su califa, eran negros vestidos de negro que estaban atados con cadenas entre ellos por las piernas, cadenas que también se anclaban al suelo, con estacas, para mostrar que nunca iban a huir. En la cima de la colina estaba la inmensa tienda de campaña del califa Al-Nasir, de color rojo, rodeada por la Guardia Negra, desde allí arengaba a sus tropas, vestido totalmente de verde (el color del Islam), con un ejemplar del Corán en una mano y la cimitarra en la otra. El espectáculo debió ser impresionante y apabullante para las tropas cristianas hispanas.
           Las tropas cristianas se dispusieron en tres columnas, una central, que iba a ser el ariete en el ataque, formada por el ejército castellano, en el centro de esta columna la infantería castellana y a cada lado su caballería, mandada por el vasco Diego López de Haro, su segundo era el Alférez de Castilla D. Álvaro Núñez de Lara, en la retaguardia el Rey de Castilla Alfonso VIII y el Arzobispo de Toledo Don Rodrigo Jiménez de Rada. La columna y ala derecha, la infantería y la caballería navarra, en su retaguardia el Rey de Navarra Sancho VII “El Fuerte”. La columna y ala izquierda, las ordenes militares y las tropas aragonesas, en su retaguardia el Rey de Aragón Pedro II.
           Cuando amaneció el 16 de Julio de 1212, Alfonso VIII dio la orden de ataque, el vizcaíno López de Haro inició la batalla atacando frontalmente con miles de jinetes de su caballería pesada, el choque fue brutal e hizo mucho daño en la vanguardia almohade, ello obligó a un primer movimiento de retirada de la vanguardia musulmana, entonces Al-Nasir ordenó el contraataque con el grueso del ejército almohade, la caballería ligera almohade con sus arqueros atacó con gran eficacia produciendo grandes daños a las fuerzas de infantería de López de Haro, éste ordenó el avance y entrada en combate de la segunda línea castellana, para suplir las bajas causadas por los musulmanes, pero no es suficiente, la caballería ligera almohade los tiene acorralados causándoles muchas bajas, las infantería cristiana comienza a retirarse, el enemigo es muy numeroso y eficaz, sólo aguantan sin retroceder las órdenes militares en combate cerrado junto con López de Haro, su hijo y Núñez de Lara. Las tropas musulmanas al ver retroceder a los cristianos, cometen un grave error, rompen sus formaciones cerradas que tenían en el centro del campo de batalla para perseguirles, eso provoca el debilitamiento del centro del ejército almohade. La infantería cristiana sigue retirándose, los tres reyes cristianos, en la retaguardia, se miran, algo había que hacer y toman una última y certera decisión, atacar ellos mismos con sus guardias personales y la última línea de las fuerzas cristianas, se concentran y atacan, esto ha pasado a la historia como “La carga de los tres Reyes”, Pedro II, Alfonso VIII y Sancho VII se pusieron al frente atacando con todo lo que tenían en la retaguardia, era vencer o morir, no dudaron. Esto infunde nuevos ánimos en el resto del ejército cristiano, las milicias cristianas atacan los flancos del ejercito almohade, la caballería cristiana, con sus tres reyes, realiza una carga crítica central para dividir y desbaratar al ejército musulmán, los soldados andalusíes al ver el nuevo ímpetu de los cristianos y disgustados como estaban con el califa, empiezan a huir del campo de batalla. Se produce entonces una epopeya histórica: el rey de Navarra, Sancho VII, con sus 200 caballeros navarros y sus 2000 infantes se dirigen directamente hacia la tienda roja del califa Al-Nasir, cargan contra la Guardia Negra, los “imesebelen”, van matándolos y rompiendo la empalizada de cadenas que los une, el degüello dentro de la empalizada que defendía al Miramamolín fue terrible, toda la Guardia Negra, los 10.000, fueron abatidos. El califa viendo lo que se le venía encima huyó precipitadamente, a uña de caballo, para salvar su vida, dejando un ingente botín. El ejército almohade, con su caballería ligera de arqueros, su mejor fuerza, atrapada en el medio de la contienda, sin posibilidad de maniobrar,  fueron cayendo los caballos y muertos sus jinetes. La matanza que realizaron los cristianos a las tropas almohades fue terrible, no se atraparon soldados, las órdenes eran acabar con los soldados del ejército almohade, el que no pudo huir murió. El ejército almohade quedó destrozado, desintegrado para siempre. La carnicería en esa colina fue tal que, después de la batalla, los caballos no podían andar entre tantos montones de cadáveres. Los muertos que resultaron de la batalla fueron mas de 90.000 musulmanes y se calcula que unos 20.000 cristianos, aunque las crónicas cristianas de la época decían muchos menos (de 2.000 a 5.000), las crónicas musulmanas de la época sí ratifican que murieron mas de 90.000 musulmanes. Tuvieron que pasar muchos siglos para que en una sola batalla y en un solo día hubieran tantos muertos, se duda si en la batalla del Somme (1916) o en la de Estalingrado (2ª Guerra Mundial), que en un solo día murieran los más de 110.000 muertos de las Navas de Tolosa, con certeza sólo se alcanzó con la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. La alianza de cinco reyes, con tres de ellos en el campo de batalla, contra un Imperio como lo era el Almohade, con su califa al frente, creo que no se ha vuelto a repetir en la historia del mundo. Al atardecer de ese 16 de Julio de 1212, en el mismo campo de batalla, el Arzobispo de Toledo rezó un “Te Deum” de agradecimiento a Dios por la victoria alcanzada.
        Las cadenas que mantenían unidos a la Guardia Negra, pasaron a formar parte del escudo de Navarra desde entonces, en recuerdo a esa gesta de su rey Sancho VIIº. La bandera, o pendón, de los almohades que había en la tienda de Al-Nasir, se conserva y se puede contemplar en el Monasterio de las Huelgas Reales, en Burgos, es el Pendón de las Navas de Tolosa. El rey Alfonso VIII de Castilla ordenó a su capitán general, el Señor de Vizcaya D. Diego López II de Haro, que repartiera el inmenso botín capturado entre todas las tropas cristianas menos para El mismo, el rey renunció a su parte del botín en beneficio del resto. El coste de la campaña fue sufragado en un 66% por el reino de Castilla, el 33% restante fue a cargo de la Iglesia y las Ordenes Militares.
       En los 25 años posteriores a ésta victoria, desbaratado el ejército almohade, los cristianos conquistaron definitivamente Valencia (1238), Cáceres (1229), Badajoz (1230), el Algarve portugués (1217), Andújar (1225), Almadén y Córdoba (1236), Baeza (1226) y Jaén (1246), quedando solo el reino de Granada por conquistar. Gracias a esa batalla el dominio cristiano quedó asegurado, y solo era cuestión de tiempo el que toda la Península Ibérica acabara definitivamente siendo cristiana.

domingo, 10 de junio de 2012

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA – PARTE 1-PRELIMINARES:


Cuando escribo estas líneas faltan cuarenta días para que llegue el 16 de Julio del 2012, fecha que debería ser memorable para todos los nacidos en la Península Ibérica, y digo “todos”, incluidos los portugueses, andaluces, valencianos, asturianos, etc etc, los gallegos, vascos y los catalanes también, ya que ese día se cumple el 800 aniversario de la Batalla de las Navas de Tolosa. El 16 de Julio del año 1212, en un lugar denominado “la mesa del rey”, y donde hoy día se encuentra el pueblo de Santa Elena, en Jaén, se enfrentaron en batalla campal los ejércitos musulmán y cristiano, la victoria fue total por parte del ejército cristiano y supuso una hecatombe para el Imperio Almohade, con esta derrota se inició el declive del dominio musulmán en España. Nuestras hijas, hoy día, no llevan velo para salir a la calle gracias a esa batalla, nuestra cultura y hasta nosotros mismos no estaríamos ahora aquí, estarían otros. Fue una batalla crucial y determinante para España y el sur de Europa.
       En 1195 las tropas castellanas del rey Alfonso VIII, en la batalla de Alarcos, sufrieron una gravísima derrota contra el Imperio Almohade, el mismo rey estuvo a punto de morir en la batalla, esta derrota hizo que los almohades volvieran a extender su dominio hasta los Montes de Toledo y el Valle del Tajo, amenazando a la propia Toledo.
       Los almohades estaban crecidos y en 1211 el califa Muhammad Al-Nasir, al que los cristianos llamábamos “El Miramamolín”, estaba preparando un gran ejército para reconquistar los reinos cristianos y recuperar el dominio de la Península Ibérica, los reinos cristianos estaban envueltos en guerras civiles entre ellos. Enterado Alfonso VIII, rey de Castilla, de lo que estaban preparando los almohades, mandó misivas al Papa Inocencio III convenciéndole para que proclamara Santa Cruzada para detener el impulso almohade en la Península Ibérica, el Papa accedió e instó a todos los reyes cristianos a que dejaran sus rencillas bajo pena de excomunión si no lo hacían, mandó misivas a todos los arzobispos de Europa para que se predicara la Santa Cruzada y se animase a los creyentes para que se alistasen. El Arzobispo de Toledo, D. Rodrigo Jiménez de Rada, fue a Francia a predicar la Cruzada. Se alistaron miles de caballeros de Italia, Francia y Alemania, al frente de ellos acudieron los obispos de Narbona, Nantes y Burdeos, en total sumaban 25.000 los cruzados europeos.
       Alfonso VIII convocó a todos en Toledo. La alianza de los reinos españoles que acudieron a la cruzada sumaban unos 70.000 soldados. Las tropas castellanas, al frente de las cuales iba el rey Alfonso VIII, alma y coordinador de la batalla, las mandaba, como abanderado de Castilla el vasco D. Diego López II de Haro, quinto señor de Vizcaya, al mando de una tropa de 50.000 hombres formada por 20 milicias de Concejos Castellanos (Medina del Campo, Madrid, Soria, Palencia, Almazán, Medinaceli, Béjar, etc),  los caballeros de las Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, San Lázaro, San Juan de Malta así como de los Caballeros Templarios. El resto de reinos peninsulares aportaron unos 20.000 caballeros y soldados, el Rey de Portugal  Alfonso II no acudió a la batalla en persona pero mandó tropas portuguesas, el Rey de León Alfonso IX tampoco fue, andaba en pleitos con Castilla,  pero mandó tropas y caballeros leoneses, gallegos y asturianos (el Vizconde Bernaldo de Quirós, el Señor de Salas Fernando Lamuño, Don Francisco de la Buelga de la Orden de Santiago entre otros). Sí acudió el Rey de Navarra Sancho VII “El Fuerte” al frente de la élite de su caballería, unos 200 caballeros que eran temibles (pregúntenle a los castellanos de la época) y unos dos mil infantes. También acudió a la batalla, en persona, el Rey de Aragón Pedro II al frente de sus mejores caballeros aragoneses, catalanes y provenzales, mas de 3.000 caballeros, además de otros 3.000 de  infantería. Se juntaron los cinco reinos para triunfar o morir ante el Imperio Almohade, era la batalla decisiva, el resultado de la misma inclinaría definitivamente la balanza de un bando o del otro, fue el inicio de la España actual, los cinco reyes de la Península Ibérica luchando por una causa común, codo con codo tres de los cinco reyes.
       En Mayo de 1212 se encontraron todas las tropas cristianas en Toledo, lugar y fecha elegidos por Alfonso VIII para el inicio de la Santa Cruzada, una tropa de 95.000 hombres de armas en total. Para evitar problemas Alfonso VIII había ordenado que los cruzados extranjeros se acuartelaran fuera del casco de Toledo, pero no fue posible, los cruzados tramontanos, acostumbrados a las cruzadas de oriente, asaltaron la judería toledana provocando una masacre de judíos y robando sus pertenencias. Alfonso VIII, forzado por la necesidad que tenía de esas tropas, hizo la vista gorda por el bien de la Cruzada.
      El 19 de Junio salen las tropas cristianas de Toledo, al frente de los cruzados extranjeros sale Don Diego López II de Haro, formando la vanguardia y fuerza de choque, detrás, el resto del ejército, sale un día después.
     El 23 de Junio llega la vanguardia del ejército ante la fortaleza de Malagón, los musulmanes se ofrecen a rendirse a cambio de que se les deje vivir, los cruzados extranjeros se negaron a cualquier tipo de acuerdo, desoyendo el consejo de D. Diego López de Haro, asaltaron Malagón y pasaron a cuchillo y degollaron a todos sus habitantes. Cuando llegó el rey Alfonso VIII  y contempló horrorizado los desmanes cometidos por los tramontanos, les recriminó con dureza, ese no era el comportamiento que quería el rey para con los habitantes musulmanes, ahí empezaron los roces entre cristianos españoles y extranjeros.
      El 27 de Junio llegaron a Calatrava la Vieja, fortaleza que habían perdido los Caballeros Templarios en 1211. Alfonso VIII se había unido a la vanguardia de las tropas y había llegado a tiempo para negociar con los musulmanes su rendición, perdonándoles la vida y haciendas a cambio de no combatir y someterse. Los cruzados tramontanos, al no permitirles saqueo alguno, decidieron abandonar la cruzada, unos 20.000 se fueron, nos dejaron solos a los hispanos ante el poder Almohade. La deserción de los cruzados extranjeros fue importante para la moral del ejército cristiano,  a Alfonso VIII  se le aparecía el fantasma de la batalla de Alarcos, donde estuvo a punto de morir. La llegada del rey aragonés Pedro II, que venía en la retaguardia, levantó el ánimo a Alfonso VIII, al final decidieron proseguir y combatir contra los Almohades. Ahora el ejército cristiano era sólo de hispanos y sumaba tan sólo 70.000 soldados, y sabían que el ejército almohade que les esperaba era de mas de 120.000 soldados, hacía falta coraje y los tres reyes hispanos, reunidos en consejo de guerra, lo tenían sobrado. Ahora había que cruzar Sierra Morena, se mandaron exploradores y volvieron confirmando que en todos los pasos de montaña habían fuerzas almohades con emboscadas preparadas, pasaban los días y no se encontraba un paso seguro. Entonces ocurrió lo que algunos dicen que fue un milagro, unos dicen que fue San Isidro Labrador, la realidad fue que se presentó un pastor afirmando que él conocía un paso que no estaba ocupado por los almohades. Diego López de Haro mandó una avanzadilla de su total confianza, a los pocos días uno de ellos volvió confirmándoles que el pastor no les mentía, que el paso existía y estaba franco. Se dieron las instrucciones oportunas y se puso en marcha el ejército. Ese paso llevó al ejército cristiano a un pequeño valle denominado “la mesa del rey” ante el cual se levantaba una colina donde estaba situado el ejército almohade, desde que las tropas cruzaron el paso “milagroso” fueron hostigadas constantemente por avanzadillas musulmanas hasta llegar a “la mesa del rey” donde se encontraron al enemigo sobre una colina, ”el cerro de los olivares o de las viñas”, con una ventaja estratégica fantástica. Por lo tanto, yo mas bien creo, que los almohades dejaron libre el paso de montaña que les convenía y que dirigía al ejército cristiano a una posición desfavorable para la batalla, el 15 de Julio del año 1212, los dos ejércitos estaban frente a frente. Los cristianos en desventaja numérica y posicional, el campo de batalla lo había elegido el enemigo musulmán.